Limpieza y desinfección, ¿es lo mismo?

En este artículo te mostramos los productos de limpieza con los que podemos desinfectar superficies y tejidos. Conoce cuáles son y por qué.

Gema F.B
Gema F.B | At. Clientes
23/02/2022 | Actualizado: 04/03/2022 23/02/2022
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Limpieza y desinfección, ¿es lo mismo?
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Diferencias entre limpieza, desinfección y esterilización

La limpieza, desinfección y esterilización son términos a los que nos hemos acostumbrado estos últimos meses. Ya no solo en el ámbito profesional sino en el doméstico. De hecho, en muchas ocasiones los utilizamos de forma genérica sin tener en cuenta que cada uno de ellos tiene sus diferencias.

Cuando realizamos tareas de limpieza, retiramos la materia orgánica o suciedad que se encuentra en las superficies. A nuestro ojo humano, podemos percibirlo a simple vista. Es decir, somos capaces de detectar habitualmente la suciedad y, por tanto, cuando la limpiamos. Sin embargo, no podemos observar la presencia de virus y bacterias a nuestro alrededor.

Aquí es donde entra en juego la desinfección. Desinfectamos cuando eliminamos los patógenos que viven en las superficies. Para llevar a cabo esta tarea de desinfectar, es importante que limpiemos previamente. Esto es, porque eliminaremos la materia orgánica existente con la limpieza.

¿Por qué es tan importante acabar con la materia orgánica antes de desinfectar? Debido a que estos organismos pueden inactivar la acción de cualquier producto desinfectante que apliquemos.

Entonces, para qué sirve la esterilización. Cuando esterilizamos una superficie, eliminamos, además de patógenos, cualquier microorganismo que viva a su paso. Por esta razón, las esterilizaciones son comunes en ámbitos sanitarios e industriales muy concretos.

Agentes limpiadores y desinfectantes

Debido a la importancia de mantener la limpieza y desinfección de casa es imprescindible conocer qué agentes tienen la capacidad de acabar con la suciedad y patógenos.

La suciedad se compone fundamentalmente de sustancias grasas (hidrófobas), es decir, no podremos eliminarlas con simple agua. Para acabar con estas, necesitaremos emplear un detergente. Esta sustancia favorece la captación y arrastre de suciedad, tanto de los objetos como de la piel.

Para eliminar cualquier organismo nocivo, utilizaremos agentes desinfectantes. Estos destruyen microorganismos patógenos e inactivan los virus presentes en tejidos vivos. Un ejemplo de agente desinfectante es el alcohol etílico, también conocido como etanol y utilizado generalmente para desinfectar la piel. Otros desinfectantes útiles son los aldehídos, el cloro, el yodo, el amonio cuaternario y los fenoles.

Tipos de productos de limpieza y desinfección

Como hemos visto, es necesaria una limpieza de la superficie, como paso previo a su desinfección. Así mismo, el tipo de suciedad al que nos enfrentemos determinará el producto de limpieza que debemos utilizar. Veamos:

Para eliminar suciedad compuesta principalmente por sales minerales o cal, te recomendamos detergentes ácidos o alcalinos con alta carga de secuestrantes. Un ejemplo de ello, son los detergentes con ácido fosfórico.

Para el tipo de suciedad con proteínas, son ideales los detergentes alcalinos y productos enzimáticos, como la sosa y la potasa. Los detergentes alcalinos también son una excelente opción para la eliminación de azúcares solubles.

Finalmente, para grasas y aceites, opta por: enzimas, tensioactivos (iónicos, no iónicos) o detergentes alcalinos.

Características del desinfectante ideal

Un buen desinfectante, además de garantizar una desinfección adecuada, debe respetar el tiempo de contacto. Es decir, un periodo mínimo en el que el producto deberá permanecer húmedo sobre la superficie.

Como hemos comentado, no somos capaces de ver a simple vista las superficies donde se encuentran los virus y de qué tipo son. Ante esta tesitura, es importante que escojas un producto de amplio espectro antimicrobiano. Esto es, eficaz ante virus, esporas, bacterias biopelículas, entre otros.

Por otro lado, es importante que el desinfectante respete la naturaleza de las superficies a limpiar, sin deteriorarla o corroerla. Ya que lo vamos a manipular en un entorno de convivencia lo es ideal es que sea lo más inocuo posible, de manera que no sea perjudicial ni para los humanos ni animales. Un ejemplo de ello, es su olor, que no genere molestias respiratorias.

Principales desinfectantes

Dependiendo del microorganismo al que te enfrentes deberás utilizar un desinfectante con determinados ingredientes. Los principales desinfectantes son:

Los desinfectantes a base de acohol, ya sea etílico o isopropílico actúan como bactericidas, tuberculicidas y fungicidas, al desnaturalizar las proteínas de los microorganismos. Se evaporan rápidamente y no dejan residuos. Debes tener en cuenta que el alcohol se inactiva ante la presencia de materia orgánica y no es eficaz frente a esporas.

Aquellos compuestos de amonio cuarteriano son: bactericidas, fungicidas y viricidas. También es esporicida a altas concentraciones. Es incompatible con detergente aniónico.

Un desinfectante a base de cloro es bactericida, fungicida, levuricida, esporicida y viricida. Se trata de un desinfectante de alto poder disolvente de grasas y blanqueo de superficies. Ten en cuenta que corroe metales a altas concentraciones y es incompatible con ácidos y amoníaco. Se descompone ante altas temperaturas y su actividad depende del Ph.

Tipos de desinfectantes

Además de los productos químicos, que hemos visto en el anterior apartado, podemos encontrar 3 tipos de desinfectantes físicos.

La desinfección térmica. Este método utiliza el calor, sometiendo sustancias líquidas a altas temperaturas. Dependiendo de la temperatura y el tiempo, hablaremos de:

  • Pasteurización, cuando sumerjamos en agua a 70º durante 10 minutos cualquier objeto a desinfectar. Este método es ideal cuando queremos eliminar la mayoría de virus, hongos y protozoos en utensilios o alimentos.
  • Ebullición, cuando, ya en ebullición, sumerjamos el producto. Este método presenta una mayor eficacia que el de pasteurización. Ten en cuanta, sin embargo, que deberás introducir un utensilio que aguante tal temperatura.
  • Planchado, ideal para tejidos, a los que someteremos a una temperatura de entre 100º y 150º durante al menos 15 segundos.

El segundo tipo de desinfección es: la radiación ultravioleta, mediante lámparas. El tiempo al que deberemos someter el objeto o tejido a estas lámparas es de al menos 20 segundos. Ten en cuenta, en cambio, que no elimina la mayoría de patógenos, por lo que no suele ser un habitual en los métodos de desinfección.

La desinfección con ultrasonido, por último, consiste en introducir el material en tanques provistos de desinfectantes. Es entonces cuando se aplican ultrasonidos que harán vibrar el tanque, generando burbujas. Al entrar en contacto estas burbujas con los microorganismos que contiene el objeto, éstos son eliminados.

Desinfectantes naturales

Los desinfectantes naturales disminuirán en casa, por ejemplo, el uso de sustancias químicas como el cloro. A diferencia de los agentes químicos, son conocidos tradicionalmente por su excelente acción limpiadora en superficies y alimentos.

Unos conocidos desinfectantes naturales son: el limón y el vinagre blanco. Combinados, no solo acaban con gérmenes y desengrasan, sino que eliminan malos olores.

El bicarbonato de sodio, por su parte, desinfecta, desengrasa y blanquea. Utilizado únicamente con agua, es ideal para desinfectar tejidos, como moquetas. También puede ser combinado con limón o vinagre, para limpiar y perfumar la cocina o el lavabo.

Debemos destacar, el agua oxigenada, que, aunque no es natural, es el perfecto sustituto de la lejía, en el caso de que no puedas emplearla. Esta solución es capaz de eliminar bacterias, levaduras, hongos y esporas.

Desinfectantes de alto nivel

La desinfección de alto nivel pasa por la eliminación de: microorganismos, hongos y esporas. Los productos que acaban con ellos pueden ser manuales mediante inmersión o de automáticos con máquinas. Los agentes desinfectantes de nivel alto son: los aldheidos, el peróxido de hidrogeno y ácido peracético.

Utiliza este nivel de desinfección u otro más bajo, dependiendo del riesgo que presente cada superficie o espacio. Recuerda que, los desinfectantes de nivel alto se suelen reservar para entornos sanitarios, mientras que emplearemos los de nivel medio o bajo para el resto.

Desinfectantes hospitalarios

Como hemos mencionado, en los entornos sanitarios es precisamente donde se emplean los productos más eficaces del mercado. Así mismo existen diferentes tipos de desinfectantes de uso hospitalario.

Las soluciones más utilizadas son: el alcohol, el agua oxigenada, el hexaclorofeno, el gluconato de clorhexidina y la povidona yodada. Esta última es, en realidad, una combinación de yodo y un agente solubilizador. Es eficaz ante bacterias, hongos, virus, protozoos y esporas.

Por último, te recordamos la importancia de utilizar estos productos desinfectantes con la debida protección como, por ejemplo, guantes. Utiliza aquellos con los que te sientas más cómodo trabajando, ya sean de látex o plástico, y empléalos correctamente, ya que estos componentes cuentan con una alta capacidad de corrosión.

Así mismo, es importante que conozcas y estudies detenidamente las condiciones de almacenamiento y la cantidad de aplicación de los productos. Es por ello que es aconsejable adquirir las soluciones desinfectantes bajo un distribuidor de confianza como Marube.

No olvides consultarnos cualquier cuestión que te haya surgido, ¿Qué desinfectante necesitas?

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