Técnicas sobre cómo limpiar un suelo

Dependiendo del tipo de suelos que desees limpiar tendrás que utilizar una técnica y productos diferentes. Te contamos qué métodos seguir y cuáles son los químicos que debes utilizar en cada superficie.

Laura Hernandez
Laura Hernandez | Comunicación
24/02/2022 | Actualizado: 05/07/2022 24/02/2022
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Técnicas sobre cómo limpiar un suelo
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Cómo limpiar un suelo según su superficie

Limpiar el suelo es una tarea aparentemente tediosa si no seguimos los pasos adecuados. Para que la superficie quede limpia, desinfectada y cuidada debemos seguir una serie de técnicas. Estos métodos dependerán del tipo de suelo que desees tratar. Veamos cuál es la forma correcta de fregar cada tipo de suelo.

Cómo limpiar un suelo de madera

La limpieza de los suelos de madera tanto industrial como del hogar requiere de un cuidado determinado. Si no son cuidados como es debido podrían deteriorarse con el uso y con los años.

Antes de proceder a fregar un suelo de madera, deberás aspirarlo de forma frecuente. Las aspiradoras habitualmente traen consigo un cepillo especial para madera. Este es el que tendrás que utilizar para que no se ralle.

A la hora de fregarlo, evita humedecerlo demasiado, ya que esto hará que se estropee rápidamente. Es imprescindible que utilices un producto específico para la madera. Estos productos se caracterizan por no tener cera, siliconas o químicos corrosivos.

Y ¿Cómo puedes dar brillo al suelo de madera?  Para ello, utiliza cera especial cada dos o tres meses. Extiende la cera, tras haber aspirado el suelo, siempre en la dirección de la veta de madera. Para la aplicación de la cera te recomendamos que utilices una mopa.

Mantén el suelo de gres y el porcelánico relucientes

El suelo porcelánico, por su parte, es cada vez más habitual en las superficies. Cuenta con una baja absorción del agua. No están esmaltados y se emplea sobre todo en exteriores. Además, es muy común verlo en comercios e industrias. El suelo de gres, por otro lado, está compuesto por pasta cerámica. Su absorción del agua y humedad es media/baja.

Estos materiales cuentan con muy poca porosidad, lo que facilitará cualquier tarea de limpieza. Antes de fregarlo, retira la suciedad superficial con una aspiradora o con la escoba. Escoge siempre un producto friegasuelos con un pH neutro.

Para su limpieza diaria, opta por pasar la mopa completamente seca, eliminando el polvo y las huellas. Y, ¿para las juntas? Estas zonas del suelo porcelánico son mucho más sensibles de ensuciarse. Frótalas con uno de nuestros productos limpiajuntas y un cepillo. Aclara, finalmente, con agua y sécalas con un trapo limpio.

Cuidados del mármol para mantener su brillo natural

Por el contrario, las superficies de mármol son un material muy poroso. Por ello, evitaremos emplear químicos abrasivos, como por ejemplo, la lejía. Utiliza siempre limpiasuelos de fabricantes que nos indiquen su correcto uso. Y tras fregarlo, es conveniente que retires la humedad con una mopa seca.

De esta forma, tu mármol conservará su brillo por más tiempo. Al igual que con los suelos de madera, es aconsejable que apliques cera o abrillantador habitualmente. La cera no solo contribuye a mantener el brillo, sino que evita que el mármol absorba las posibles manchas de suciedad que le caigan.

Suelo hidráulico: Cómo mantenerlo y recuperar su brillo

El suelo hidráulico está fabricado con cemento comprimido mediante prensas hidráulicas, de ahí su conocido nombre. Se caracteriza por su gran resistencia, rigidez, y, por supuesto, por sus llamativos colores.

Por su resistencia, para eliminar manchas o tratamientos antiguos que haya recibido el suelo, deberás utilizar una solución líquida decapante, como esta de Caselli. Aplicaremos el producto, lo dejaremos actuar y frotaremos. Si el suelo hidráulico es industrial, te recomendamos usar una máquina rotativa. Si está en casa, bastará con un cepillo de raíces o un estropajo.

Tras la limpieza, es imprescindible proteger las baldosas hidráulicas, para que no quedan expuestas a la suciedad o humedad. Pasaremos, entonces a aplicar un protector antimanchas con el resultado que deseemos: con brillo o efecto mate. El brillo satinado se consigue al aplicarlo con un rodillo para esmaltes.

Convierte la limpieza del suelo vinílico en una tarea sencilla

El suelo de vinilo está confeccionado por lamas o losetas, que cada vez, se están convirtiendo más en un habitual, por su aspecto moderno y su fácil aplicación. Pero, para mantener su aspecto original con el paso del tiempo, requiere de unos cuidados específicos.

Cuando limpiemos este tipo de suelo debemos tener cuidado de no utilizar demasiada agua en ellos. Esto es porque, alguna de sus juntas podría no estar bien unida e introducirse el líquido por ellas. Así mismo, tendremos que evitar los productos abrasivos y disolventes como la lejía o acetona.

limpieza suelo vinilico

En el suelo vinílico es recomendable barrer todos los días con una mopa de microfibra o aspiradora. Así, eliminarás el polvo diario que traemos del exterior, y, el cual actúa como un corrosivo con el paso del tiempo.

Friega el suelo con un limpiador para suelos vinílicos. Están elaborados con una combinación de aceites sintéticos, eliminando la suciedad y las manchas sin dañar el material. Recuerda que estas superficies no se enceran, ya que han sido recubiertos previamente con un compuestos que ya los hace brillar y la cera no se adherirá correctamente.

Limpieza y tratamiento del suelo de barro o terrazo

Los suelos de barro son muy porosos y cuentan con una gran absorción del agua. Para limpiar este tipo de suelo deberemos abrir sus poros y tras esto, aplicarle un protector. Veamos.

Si el terrazo o suelo de barro cocido acaba de ser instalado, es posible que encuentres restos de incrustaciones, como cemento. Para ello, utiliza un desincrustante, capaz de eliminar manchas blancas de calcio y estucos.

Tras utilizar el decapante en el suelo, deberás sellarlo. Estos productos, además de proteger los suelos porosos, crean un efecto antipolvo y anti manchas. Ahora sí, aplica el abrillantador para terrazo con un mocho bien escurrido o con una máquina rotativa, que tenga disco de secar.

Qué tener en cuenta en un suelo poroso al limpiarlo

Como has visto en la limpieza de cada tipo de suelo, la porosidad del material será clave para emplear técnicas y productos determinados. Esta alta porosidad los hace propensos a absorber humedad y se hace más complicada la eliminación de manchas y lechada. Además, ten en cuenta que necesitarás emplear productos que nutran los poros.

Para limpiar un suelo poroso tras su instalación, elimina en primer lugar el polvo, ayudándote de una aspiradora. Utiliza un decapante de suelos profesional, que retire los restos de cemento y lechada. Con un cepillo de cerdas medias, frota hasta que desaparezcan las manchas de lechada o pintura que hayan quedado. Finalmente, aclara con agua templada.

Utiliza, tras retirar los restos de la obra, un producto de limpieza específico para suelos porosos y sigue las instrucciones del fabricante. En cambio, para su mantenimiento diario, es conveniente que barras el suelo y/o los aspires, combinándolo con agua y jabón neutro. Aclara y siempre sécalo con una mopa para pulir.

Otro tipo de limpieza de suelos

Un caso algo distinto lo presentan los suelos industriales. Por sus dimensiones y material más resistente se hacen necesarios el empleo de máquinas especializadas. El elemento más común y eficaz es la fregadora industrial. Esta maquinaria permite que el operario se siente cómodamente y vaya realizando una limpieza profunda de los suelos en mal estado. Un ejemplo de ello, son los suelos que acaban de recibir una obra.

Las barredoras, en cambio, cuentan con tolvas de gran capacidad para gestionar el polvo de grandes áreas. Se encargan de la limpieza de suelos duros o moquetas. Permitirán limpiar cualquier rincón gracias a su cepillo giratorio que atrapa cualquier rastro.

Y, ¿para suelos porosos industriales? Es muy común ver este tipo de suelos, como el hormigón, en garajes, almacenes y parkings. Hemos comprobado que, la porosidad hará que la suciedad penetre fácilmente en el suelo. Para encargarnos de los poros, tendremos que aplicar un sellador o bien, un producto autoabrillantador.

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